La Kursala inaugura en Cádiz la exposición fotográfica ‘¨Todo nos vendrá del mar’ de Baltasar López 23 julio 2026
La sala Kursala del edificio Constitución 1812 de Cádiz acoge la exposición Todo nos vendrá del mar del fotógrafo Baltasar López, organizada por el Servicio de Extensión Universitaria del Vicerrectorado de Sostenibilidad y Cultura de la Universidad de Cádiz y comisariada por Jesús Micó. La muestra se inaugura el 18 de septiembre y podrá visitarse hasta el 30 de octubre de 2026.
Baltasar López (1973, Alicante) es un fotógrafo que desarrolla su trabajo centrándose en la relación entre las personas y el territorio que habitan. Su práctica utiliza la fotografía como herramienta de observación para explorar cuestiones vinculadas al paisaje, la memoria, la identidad y las formas contemporáneas de habitar el espacio.
Comenzó su formación fotográfica en la Escuela Mistos (Alicante) y ha ampliado su trayectoria mediante seminarios y talleres con autores como Javier Vallhonrat, David Jiménez, Estela de Castro, Eduardo Momeñe, Eduardo d’Acosta y Óscar Molina, entre otros.
Su trabajo ha sido reconocido con el Cuaderno de la Kursala nº 114 y el Seminario de Fotografía y Periodismo de Albarracín (2021 y 2025), así como con la ayuda a la producción de Fujifilm en el encuentro de festivales FERFOC (2025). En 2022 obtuvo el premio “Emergentes” de BPHOTO Festival (Barbastro), y su obra ha sido seleccionada en festivales y convocatorias como PhotoESPAÑA, Luminic Festival, Expositivos o Encontros de Artistas Novos.
Todo nos vendrá del mar constituye una de sus investigaciones más recientes y profundiza en la idea de la insularidad como condición desde la que pensar la relación entre paisaje, vulnerabilidad y refugio.
Desarrollado a partir de una estancia prolongada en una pequeña isla del Mediterráneo, el trabajo propone una aproximación poética al paisaje, alejándose de la descripción documental para explorar la relación entre territorio, cuerpo y refugio.
La exposición reúne dieciséis obras distribuidas en un recorrido concebido específicamente para la Sala Kursala. La secuencia de las imágenes transforma el espacio en una experiencia de tránsito donde el visitante atraviesa distintos estados de aproximación al territorio: desde el paisaje y las huellas de la presencia humana hasta la idea de refugio, culminando en una gran imagen impresa sobre tela translúcida suspendida en la sala que introduce el horizonte como un espacio de contemplación. Lejos de situar a las personas como protagonistas, el proyecto desplaza la atención hacia la propia isla y hacia las condiciones que determinan la vida en ella. Cuevas, horizontes, rastros, gestos y pequeñas huellas configuran una geografía donde protección y vulnerabilidad conviven de forma inseparable.
La exposición acompaña la publicación del Cuaderno de la Kursala nº 114, diseñado y editado por Natalia Troitiño, y cuenta con la colaboración de Fujifilm para la producción de las obras.
